Ser empresario tiene una impronta que proviene de la pasión por hacer. Hacer negocios se genera en el deseo de logro, el alcanzar metas que desafíen las propias posibilidades de acción y ver materializadas ilusiones en resultados, económicos, comerciales y sociales.

Ser empresario involucra emociones y racionalidades. Hacer empresa supone invertir procesos mentales, acciones físicas y moviliza profundamente lo mas hondo de las motivaciones personales, todo orientado hacia resultados que justifiquen el esfuerzo realizado.

El afán de transformar la realidad, de construir trascendencias y de dejar huellas sensibles en la realidad se apoya, en la indisimulable tendencia a la creacion y a la multiplicación de riqueza economica y social.

El empresario construye capital economico, capital humano y capital social. Hacer empresa entonces, tiene intrínsecamente un fin civilizatorio porque propone crear alli donde nada esta definido. Donde todo esta por hacerse.

Estos resultados, requieren muchas veces de esfuerzos titánicos y de mucha tolerancia a la frustración. Caerse para volver a levantarse, golpearse para volver a recuperarse. Ser piloto en las tormentas, reinventarse, afrontar las adversidades mas inesperadas.

El peor momento es cuando se comienza a trepar la montaña y se llega a la cima. El poder, la codicia y la sensación de autosuficiencia nublan cualquier conciencia. Son los momentos de mayor fragilidad, donde se rompen los equilibrios entre la vida laboral, la vida familiar y la personal. Aquellas situaciones donde quien hace negocios se pregunta si el esfuerzo vale la pena. Los fugaces momentos donde algo invita a la pausa, a detenerse por un instante, venciendo el temor a estar perdiendo el tiempo productivo, si se genera "la escala tecnica" . Las circunstancias que te hacen ver que es necesario " parar la pelota" levantar la frente y pensar, cual es el rumbo.

Y es en esos momentos donde hace falta que aparezcan otros, a la manera de testigos de la experiencia, quienes pueden escuchar y tener una mirada distinta sobre lo que haces. Quienes pueden darte feedback, orientarte, sugerirte, potenciar lo que ya sabes, ayudarte a pensar como los negocios pueden conducirse de otra manera.

Eso es reflexión en acción. Un ámbito de colegas, de pares, de personas que coinciden en entusiasmarse por emprender, por liderar, por innovar, por transformar, por trascender. Pero que cada tanto necesitan salirse de su fortaleza individual y se atreven a poner en la escucha de otros, las inquietudes, las dudas, las preocupaciones, aquello que te devuelve el carácter humano, en el empresario que hace negocios.

Escrito por: Walter Zaid

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